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La presa del Chorro

La presa del Chorro

El proyecto inicial y la primera visita Real

UEl Rey Alfonso XIII recorre la presa del Chorro durante los festejos de su inauguraciónn acontecimiento desgraciado, la gran inundación de Málaga de 1907, fue el primer paso para que pudiera realizarse el pantano, tan deseado desde la fundación de la sociedad Hidroeléctrica del Chorro, que regulara los caudales del río Guadalhorce. Con aquel motivo, el rey Alfonso XIII visitó por primera vez la ciudad, acompañado por el Presidente del Gobierno, Maura y el Ministro de Fomento, Gasset. Fruto de esta visita fue la creación de la División Hidráulica del Sur de España, que tenía como principal misión la de efectuar las obras necesarias para la defensa de la población, la creación de regadíos y encauzamientos en todos los cursos de agua de la zona . Entre los ingenieros designados para esta labor se encontraba Giménez Lombardo, quien realizó entre otros el primer proyecto de embalse en el río Turón.

A esta situación fortuita se sumó la buena marcha de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, que hizo posible que su principal impulsor, el ingeniero sevillano Rafael Benjumea (1876-1952) se planteara años más tarde emprender la construcción de una gran presa para poner en regadío la Hoya de Málaga, una extensa y fértil vega, situada en el valle bajo del río Guadalhorce, que en árabe significa “río de trigo”. La construcción de esta nueva presa tenía otra finalidad añadida, la de asegurar la regulación del caudal constante de agua para la central hidroeléctrica del Chorro, que funcionaba a merced de las lluvias estacionales.

Con el proyecto de Giménez Lombardo acabado hacia 1913, un informe geológico del ingeniero de Caminos, Gutiérrez de Gándara, motivó el cambio de ubicación de la presa aguas más abajoUn año después, en agosto de 1914, la Gaceta de Madrid aprobaba definitivamente las obras del “Pantano del Chorro”. El proyecto original preveía la construcción de una presa de 35 metros de altura y 27 hectómetros cúbicos de embalse que se construiría al amparo de la Ley de 1911 o Ley Gasset.

Desde el punto de vista económico, se trataba de una obra financiada por el Estado (que corría con la mitad del coste, adelantando además el 40 % restante durante el periodo de ejecución) y por la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, que sólo debía pagar inicialmente el 10 % restante.

Las obras de la presa marcharon a buen ritmo, siempre bajo la atenta dirección de Benjumea, quien se reveló como un extraordinario constructor y organizador. Instaló a unos 5 kilómetros del emplazamiento de la presa una fábrica de cemento Pórtland para garantizar el suministro en cualquier caso, pues el abastecimiento exterior podría llegar a faltar a causa de la I Guerra Mundial.

El papel del ferrocarril y de la maquinaria eléctrica

Historia del ferrocarril en Málaga17Dado que no existían carreteras, todo el aprovisionamiento de materiales y maquinaria se realizaba a través del ferrocarril hasta los tajos de obra. Para ello se construyó el apeadero de “El Coscojal” entre las estaciones de Gobantes y del Chorro. Desde allí al emplazamiento de la presa se montó un trenecito, que tenía un ramal hasta la cantera.  Para el acopio de la arena se utilizaban, al principio reatas de burros, pero enseguida que se dispuso de los embalses parciales se traía por barcazas, remolcadas por lanchas con motor, desde algunas de las cañadas lindantes, donde abundaban de buena calidad. Se edificó un poblado, capaz de albergar a los seiscientos obreros que levantaban la presa, provisto de un economato que facilitaba, a buen precio, los productos básicos de consumo.

Pero quizá lo más innovador fue el empleo de la maquinaria eléctrica más moderna – bombas de achique, hormigoneras, grúas, cabrestantes, martillos neumáticos - que recibían la electricidad a través de una red propia tendida desde la central hidroeléctrica del Chorro hasta los tajos donde se levantaba la presa.  Para limitar el uso de cemento, que como hemos comentado era escaso debido a los rigores de la I Guerra Mundial, una vez acabada la cimentación que había descendido hasta 20 metros bajo el lecho del río, se levantaron unos grandes pilares de mampostería repartidos por la obra sobre los que se colocaron las grúas para facilitar el transporte y distribución de los grandes bloques de piedra que se colocaban sobre el hormigón recién vertido, para que quedaran bien embebidos.

Para que la presa fuera actuando de vertedero durante su construcción se llevaba más adelantada la obra en el paramento de aguas arriba y en las laderas. El paramento de aguas abajo se realizó con piedra rojiza formando una mampostería concertada de un aspecto y entonación de alta calidad estética.

La nueva presa

El pantano del Chorro y su construcción 009Al poco tiempo de iniciadas las obras se redactó un proyecto reformado que incrementaba la altura de la presa hasta 50 metros y producía un embalse de 80 hectómetros cúbicos. Aprobado el proyecto por la superioridad, de este modo, y sin interferencias exteriores, en un paisaje agreste y de gran belleza, las obras avanzaron con rapidez pese a las dificultades para adquirir la maquinaria y los repuestos necesarios en los países más desarrollados de Europa, inmersos en la I Guerra Mundial.

Finalmente, las obras pudieron concluirse, y el 21 de mayo de 1921, el rey Alfonso XIII, bajo una lluvia torrencial, colocó la última piedra de esta monumental presa, evento que recoge la revista ilustrada “Blanco y Negro”. Curiosamente, utilizó para colocar el último sillar una “holivela” análoga a la que empleaban los ingenieros romanos en sus obras de arquitectura e ingeniería. Un elegante sillón de piedra, y una mesa tallada en el mismo material, dieron brillo a la solemne inauguración real