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La central hidroeléctrica del Chorro

La central hidroeléctrica del Chorro

Los Loring

Familia Heredia Loring2La familia Loring había detectado ya durante la construcción del ferrocarril Córdoba-Málaga, en 1866, la posible utilización hidroeléctrica del río Guadalhorce por el desfiladero de los Gaitanes. Cuando fue posible llevar a cabo la obra, Jorge Loring Heredia solicitó la concesión con proyecto del ingeniero de Caminos Leopoldo Werner.

Se trataba de un informe que aprovechaba un desnivel de 100 metros de altura en el río Guadalhorce, entre la zona de Gaitanejo y el desfiladero de los Gaitanes, para crear un salto hidráulico y producir energía eléctrica. La concesión de este salto fue para Jorge Loring Heredia por Real Orden del 24 de noviembre de 1902, aunque no se llevó a cabo, entre otras razones por su afección sobre las vías del ferrocarril ya existentes.

Benjumea, Silvela y Loring: las obras

Rafael Benjumea retomó este proyecto y para conseguir apoyo económico fundó la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro el 26 de julio de 1903, con Francisco Silvela de Le Vielleuze y José Loring Heredia. La empresa era de ámbito familiar pues la suegra de Rafael Benjumea y la esposa de Francisco Silvela eran hermanas, pertenecientes a la prestigiosa familia Heredia Loring. Su capital fundacional fue de dos millones veinticinco mil pesetas y la sede se fijó en Madrid.

El Chorro, la Central Hidroeléctrica y el río GuadalhorceLa construcción comenzó ese mismo año, supervisadas las obras directamente por el ingeniero de caminos Rafael Benjumea, alma del proyecto, quien compaginaba en esta época su trabajo en las oficinas de Málaga con la asistencia técnica a la construcción de la central. Este trabajo, en un tiempo en que las comunicaciones entre la capital y el emplazamiento de la central eran tan precarias suponía largos y continuos desplazamientos al paraje del Chorro.

Todas las instalaciones que constituían la central hidroeléctrica del Chorro quedaron terminadas en 1905, y entraron en funcionamiento a partir de 1906, prestando un servicio satisfactorio a partir de ese momento. En un principio, la compañía Hidroeléctrica del Chorro optó por contratar con clientes importantes y revendedores en vez de contar con su propia red de distribución. Entre los primeros clientes se encontraban la Siemens Elektrische Betriebe, llamada vulgarmente “La Alemana”, la Compañía inglesa de Luz Eléctrica, conocida por “La Inglesa”, la sociedad Constructora del Ferrocarril Málaga-Torre del Mar y la Compañía Belga de Tranvías. La situación económica de la empresa se vio rápidamente amortizada pues las perspectivas de demanda superaron casi de inmediato a la producción.

Dos incidentes resueltos con implicaciones personales

Sin embargo, al poco tiempo la central hubo de soportar dos desastres. El 24 de septiembre de 1907 una lluvia torrencial desbordó una cañada próxima a la central y la inundó, lo que ocasionó graves desperfectos. Cuando se iba a reanudar el servicio, el 13 de octubre de 1908, la central se incendió al secar el aceite de uno de los transformadores. El daño fue muy superior al anterior ya que no se pudo hacer frente a los contratos de suministro eléctrico que ya estaban firmados. Se suprimió el suministro a la compañía eléctrica inglesa y se le restringió a los demás clientes. Aunque se había contratado una central de reserva con la empresa Mather and Platt, ésta no pudo conseguirse y se llegó incluso a solicitar a The Malaga Electricity que hiciera una oferta de compra por la Hidroeléctrica del Chorro y se quedara con ella.

Riada de 1941. Pantano del ChorroLas obras del Chorro habían costado demasiado. Para hacer frente a los desembolsos que el curso de aquella empresa y sus adversos incidentes requerían, Rafael Benjumea, no sólo se vio obligado a ir enajenando una por una todas las propiedades rústicas heredadas de su padre, sino que tuvo que aceptar que el apoyo económico de su familia política fuera en aumento. Particularmente, para poder comprar una nueva maquinaria y reparar los desperfectos ocasionados con las grandes catástrofes de 1907 y 1908, la familia Loring se vio obligada a hipotecar lo que en más aprecio tenían, la espléndida finca de la Concepción en la que en temporadas vivieron los Benjumea Heredia.

La central hidroeléctrica vuelve a producir

Finalmente la finca se vendió, pero gracias al apoyo incondicional de los accionistas y la familia, una vez superados los reveses económicos la central volvió de nuevo a entrar en servicio, produciendo los beneficios suficientes para pensar en la construcción de una nueva presa de regulación conocida como la presa del Chorro que debía venir a solventar los graves problemas de inestabilidad de electricidad que el Chorro tenía. 

Hidroelectrica del chorroA medida que la central hidroeléctrica del Chorro fue dando rendimiento, se pasó del suministro de alta tensión a grandes industrias y distribuidores, a cubrir progresivamente otros servicios y acabó por anexionar los que prestaban las dos empresas extranjeras de electricidad por máquinas de vapor a la capital malagueña. Este paso permitió también la posterior adquisición de la empresa de Tranvías de Málaga, cuya concesión pertenecía a una firma belga. De este modo, quedó al fin cumplido el objetivo político de nacionalizar el suministro de electricidad en la capital andaluza, cuna de este primer logro de Benjumea.