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La introducción de la electricidad aplicada a la industria

La introducción de la electricidad aplicada a la industria

La revolución de la electricidad

La segunda mitad del siglo XIX contempló un cambio radical en la sociedad española, al igual que había venido ocurriendo en el resto de Europa y América. La introducción de la electricidad aplicada a la industria, que aparece por primera vez en Barcelona en el año 1873, supuso para un país como España, atrasado en relación al resto de Europa, una verdadera revolución en el campo de la industria, del transporte y de la vida cotidiana.

Previamente, en 1860 se habían realizado algunos ensayos científicos como el de Sevilla, donde se había probado un nuevo tipo de alumbrado eléctrico mediante el empleo de lámparas de arco voltaico, que fue repetido después durante la feria de abril. Pruebas similares se realizaron en 1875 en la feria de Almería sin mayor trascendencia.
El máximo desarrollo de la energía eléctrica se produjo con el aprovechamiento de los saltos hidráulicos y el perfeccionamiento de las turbinas. La energía hidroeléctrica iría sustituyendo poco a poco al carbón o al gas, aunque nunca desaparecerían ya que las centrales térmicas supusieron siempre un buen complemento. Los recursos hidroeléctricos dependían de las lluvias, y España se caracteriza por periodos de grandes sequías, por lo que la construcción de centrales térmicas continuó durante muchos años.

El nacimiento de las compañías eléctricas

Central Hidroeléctrica del ChorroEntre finales del siglo XIX y comienzo de la Guerra Civil española se fueron creando en España muchas empresas dedicadas a la producción y distribución de electricidad. Destacaron la Hidroeléctrica Ibérica, con sede en Bilbao, capital vasco y creada en 1901; la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, en Málaga, fundada en 1903; Hidroeléctrica Española en 1911, etc. Concretamente en Andalucía, las empresas más importantes de los años veinte fueron Sevillana, Mengemor, Chorro y Fuerzas Motrices del valle de Lecrín.
En el caso específico de Málaga, la Compañía de Alumbrado y Calefacción por Gas mantenía un contrato en exclusiva con el Ayuntamiento, vigente desde el año 1852, por lo que era la única empresa que abastecía a la capital de alumbrado. La llegada del gas coincidió con uno de los mejores momentos económicos de la ciudad.
Sin embargo, la implantación definitiva de la electricidad en Málaga llegó en la última década del siglo XIX, con el asentamiento y expansión de una compañía alemana y la aparición de una nueva compañía inglesa. Estas dos empresas permanecerían en activo hasta los años veinte del pasado siglo y sus actividades irían, a partir de entonces, de forma paralela.

La historia (22)Esto no significó la desaparición del gas como sistema de alumbrado o calefacción ya que durante bastantes años electricidad y gas convivieron juntos. Desde finales del siglo XIX y principios del XX la luz eléctrica fue considerada como un objeto de lujo. 

A pesar de ello, Málaga aparece a la cabeza de Andalucía en el empleo de la energía eléctrica. En 1893 disponía de seis centrales térmicas con una potencia de 90 CV; mientras Córdoba, Cádiz y Jaén tenían dos centrales; Almería, Sevilla y Granada sólo una y en Huelva no existía ninguna.

Este sistema de producción de energía eléctrica mediante centrales térmicas y de vapor se mantendría en la provincia de Málaga hasta los años veinte del siglo XX.

La aparición en 1903 de la energía hidroeléctrica a gran escala supondría un desarrollo y un nuevo auge pues se pudieron reducir los precios y hacer la electricidad más asequible y universal.