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El ferrocarril y el Caminito del Rey

El ferrocarril y el Caminito del Rey

La conexión Málaga - Córdoba

Las primeras iniciativas para la construcción de una línea de ferrocarril que conectase Córdoba con Málaga se inician a mediados de los años 40 del siglo XIX, creándose una comisión para los trabajos previos a partir de 1851, en la que participaron Jorge Loring, Martín Larios, Joaquín Ferrer, José Hernández Varela y Enrique de Sandoval, todos ellos prohombres de la sociedad malagueña. Sólo a partir de la promulgación de la ley del Ferrocarril de 1855, tras la concesión de explotación a Jorge Loring en 1859 y la constitución de una sociedad de capital variado en la que intervenían la alta burguesía malagueña, los ayuntamientos involucrados en el trazado y capitales franceses, catalanes e ingleses, pudieron iniciarse los trabajos en marzo de 1860. En el año 1866 finalizaba la construcción de la línea férrea Málaga-Córdoba y se unían de este modo las ricas campiñas del interior y las reservas de carbón de las minas de Belmez y Espiel, con la ciudad mediterránea y las fábricas de “La Constancia” de la familia Loring.

Historia del ferrocarril en Málaga17

Esta línea cubría un total de 192 kilómetros a través de terrenos fértiles poblados de olivos, tierras de labor y prados. En este trayecto se construyeron 17 túneles, 8 viaductos y 18 puentes que atravesaban por poblaciones tan importantes Fernán Núñez, Montilla, Aguilar de la Frontera, Puente Genil, y ya en la provincia de Málaga Bobadilla, Gobantes, El Chorro, las Mellizas, Álora, Pizarra, Cártama, Los Remedios y Campanillas. Una parte importante de los túneles, puentes y viaductos se agrupaban precisamente en el Desfiladero de los Gaitanes, donde la obEstación del Chorrora cobró una especial dificultad debido a lo arriscado del terreno que resultaba difícil incluso para el tránsito de caballerías. En esta zona, el tren discurre por la margen izquierda del río Guadalhorce, atravesando el Desfiladero prácticamente a la misma altura que el Caminito del Rey.

Impulso a las pequeñas poblaciones

Las poblaciones cercanas al paraje del Desfiladero cobraron nueva vida a partir de la construcción del ferrocarril que unía Córdoba con Málaga. En especial, el poblado de El Chorro se vio muy favorecido por el establecimiento de uno de los apeaderos de la línea de ferrocarril.

De este modo, podemos decir que el ferrocarril supuso a mediados del siglo XIX un revulsivo para el desarrollo de una comarca que había quedado aletargada y alejada de la actividad económica del país, entre otras cosas a causa de su compleja orografía. Esta comarca, dedicada casi por completo a una agricultura de subsistencia y a la ganadería de pastoreo vio como los caminos de hierro abrían nuevas perspectivas de futuro en su propio territorio, gracias a la apertura hacia el exterior que el ferrocarril permitió.